26.11.09

Antes de entrar en este negocio, me saqué el graduado en bioquímica y unos másters sobre la ciencia del ejercicio físico y bioquímica muscular. Hice algunas investigaciones sobre capacidad deportiva en Aberdeen, Escocia, que estaban subvencionadas por compañías petrolíferas. También hice un montón de estudios para Nike, aunque cueste creerlo.
Entonces volví a clavar los codos, pero por ciertas diferencias académicas decidí dejarlo. Después hice una entrevista de trabajo para una humilde marca que operaba en el área de Boston y se llamaba Reebok. Había seis personas en mi
departamento. La verdad es que lo pasamos teta jugando un partidillo de baloncesto, fue la entrevista más divertida y casual que he hecho jamás. Al fi nal me dije, "venga, vamos a probarlo".
Siempre me gustó hacer deporte, pero no era un adicto a laszapatillas ni nada parecido. Conocía Nike, porque en mis clases estudié la capacidad deportiva del hombre, pero no era en absoluto un freak de las zapas. Simplemente pensé que mis conocimientos podían contribuir a mejorar las zapatillas.
No, hablo de la ingeniería de la zapatilla. En este negocio hay diseñadores, es decir los estilistas, y también hay desarrolladores, que se encargan de construir el edificio. Yo soy un ingeniero, aunque no por estudios. Lo que pasa es que sabía mucho de química. Trabajé con Goodyear, DuPont y compañías fabricantes de neumáticos, para aplicar materiales plásticos, que son importantísimos en este negocio, en muchas partes de la zapatilla. Nunca fui diseñador, pero lo entiendo y lo respeto.
Freestyle comenzó realmente en 1982. Era una zapatilla de ballet de última generación para practicar aerobic. Cuando entré en el 85 la marca comenzaba a despegar. En los años 86 y 87 ya había alcanzado velocidad de crucero.
Sí, fue una época muy intensa. Reebok era una empresa pequeña y Paul Fireman era famoso por la frase "Tienes un diseño, tienes una fábrica. ¿Qué demonios necesitas más?". ¡Nosotros lo fabricábamos (risas)! A finales de
los 80, lanzamos el Energy Return System, y el equipo de investigación de Reebok estaba formado por tres personas.
Exacto. Fue muy divertido y nos compenetrábamos bien.
Sin duda. Pero nosotros trabajábamos artesanalmente. Era divertido, porque cuando comencé había Telex y luego los faxes. De modo que escribías a mano todas las peticiones de muestras y ponías todas tus notas y lo metías en el fax.
¡Había departamentos en los que se pasaban hasta tres y cuatro horas cada noche dándole al fax! Los escaneábamos y lo enviábamos a Asia. Entonces cogías aquel amasijo de papel, los cargabas en el avión y el siguiente paso era fabricar la zapatilla.

¡Diablos, no! Deja que te muestre algo. Sí. ¡Mira! ¡Están amarillos! ¡Parece tinta invisible! Aquí están todos mis faxes.
En cada reunión que teníamos en Reebok, siempre tomaba notas y las guardaba. Fíjate. ¿No es increíble?
Muchas greñas... ¡Y ahora estoy como una bola de billar!
Me lo pasé muy bien. Trabajar en Reebok era muy cool, porque era una marca popular y la verdad es que no dábamos abasto. Todo lo que sacábamos se convertía en oro. Cuando pasamos del aerobic al baloncesto en el mercado estadounidense conseguimos orto gran éxito. La gente se enorgullecía de formar
parte de Reebok, desde los jefes, pasando por los trabajadores, hasta los propios deportistas. Fue increíble.
¡En aquel lugar teníamos que sobrevivir cada hora! No digo que nuestra salud estuviese amenazada, ni nada de eso, pero el ritmo era incesante, enloquecido. Y Paul Fireman nunca estaba satisfecho. Siempre decía, "Muy bien, ¡siguiente! Muy bien, ¡siguiente!". Creó un ambiente de trabajo muy intenso.
Ser parte de todo aquello fue muy cool, pero era extenuante.
Es cierto. La ropa deportiva ere una fiebre en aquellos años.
Como ahora los teléfonos móviles. El consumidor estaba hambriento. Fue una carrera salvaje para conseguir la zapatilla con mejor tecnología y más prestaciones. Cuando aposté por Pump en 1988 y 1989, también teníamos Hexalite y Graphlite.
Teníamos la segunda generación de ERS, de modo que creamos cuatro tecnologías novedosas con un equipo muy reducido.

Fue divertido porque la cosa sólo se concretó cuando Paul Fireman supo venderlas como nadie en una feria de fabricantes. Creo que era en ISPO, Múnich. Paul dijo: "Son las Freestyle de los 90". Desde ese momento la idea despegó.
Como bien dices, Freestyle fue un gran éxito, y Paul generó una auténtica ola de entusiasmo por estos modelos.
No. Cuando Paul Fireman compró Ellesse, tenían una bota de esquí con un mecanismo de inflado muy particular. Alguien le dijo a Fireman que aquello s podría aplicar a una zapatilla. De todos modos, nadie le prestó atención a la idea durante un largo tiempo, porque aquello parecía un respirador artificial...
Sí, sí... Era un bosquejo de idea en bruto. Si echas las vista atrás en la historia de las patentes estadounidenses, verás que hay un montón de artilugios infl ables estilo Pump.
Así es. Es de 1892. Es una lección de humildad. Mucha gente se cree que inventamos el sistema Pump, y no es así.
Sencillamente me encomendaron el hercúleo trabajo de sacar una zapatilla con esta tecnología. Queríamos conseguir una zapatilla customizable y cómoda. Estudiamos toda suerte de materiales y terminamos apostando por un mecanismo de cámaras vacías que podían cambiar la forma del calzado
inflándose. No teníamos diseñadores o expertos en desarrollo, de modo que una empresa de diseño de Boston y un servidor trabajamos conjuntamente para crear la primera zapatilla Pump. Era el año 88.
No. Teníamos una lista de nombres diferentes y todos eran del estilo Air o Custom. No se llamó Pump hasta más adelante. Cuando estábamos a punto de lanzar la zapatilla, descubrimos que una marca de espumas de afeitar tenía un artilugio llamado Pump. Por eso, en el plano legal, siempre se ha llamado The Pump by Reebok. La verdad es que las cosas se hacían por intuición: te encontrabas con un problema en el camino y lo sorteabas como buenamente podías.
Sin duda alguna. Cuando hicimos los primeros modelos, el reto era cómo fabricar las cámaras. Había pocos sitios que fabricaran las cámaras infl ables que necesitábamos. Un colchón de playa puede fl otar durante mucho tiempo en
el agua, pero indefectiblemente tendrá fugas. Terminamos trabajando con una empresa médica que fabricaba bolsas de sangre, bolsas intravenosas, etc.

Las Pump Shot y las Pro Pump fueron las primeras zapatillas que se exhibieron en el Super Show de Atlanta en 1989.
Yo, Duncan Scott y los chicos de Design Continuum trabajamos duro. Éste es el Pump que había en el talón, y esta pequeña válvula es como una rueda de bicicleta.
Ambas, un auténtico grano en el culo. La cámara recorre la lengüeta, rodea toda la zapatilla y rodea también la zona del tobillo. Cuando le dabas a la válvula, lo sentías.
La Pro Pump tenía una pequeña válvula que se abría y cerraba como un regulador. Tenía un Pump en el talón. De modo que lo apretabas y éste hinchaba la cámara. Hicimos incontables pruebas en las escuelas locales y, te lo creas o no, a los chavales no les gustaba el auto-Pump, porque era lento y pesado. Lo que querían era bombear ellos mismo sus zapatillas antes de salir a la pista.
Y tanto. Mientras nosotros exhibíamos nuestros modelos, Nike también exhibía las Air Pressure. Las mostraban en una caja de cristal y no podías tocarlas. ¡Bajo las luces brillantes parecía que fueran estrellas de rock!
¡Estaba horrorizado! Recuerdo que teníamos una habitación secreta en la que podías entrar y probarte las zapatillas. A la gente le encantaba eso. La aceptación fue buenísima. Y yo estaba horrorizado porque no estaban terminadas. Le acababa de dar los diseños al jefe de departamento de diseño, Paul
Brown, que también había hecho las Freestyle. En menos de una semana volvió con un dibujo que era exactamente lo que le había pedido. En cuanto lo vi, me di cuenta de que era exactamente lo que buscábamos. Paul fue quien dijo:
"haremos que parezca una zapatilla de basket". Era el punto de inflexión que necesitábamos. No soy un diseñador, peroenseguida te das cuenta cuando una cosa funciona. Era una zapatilla elegante, simple y muy estilosa.
Sin duda. En cuanto fabricamos (fíjate en las primeras muestras), empleamos un material gomoso que tenía el mismo tacto que un balón. Lo presionabas y cuando liberaba el aire, se escuchaba un siseo. Tenía...
En aquellos tiempos la caña alta era alta de verdad. Todavía no existían las mid. Actualmente no se fabrican high tops como las de antes. Es una evolución en el estilo.

Bueno, era febrero del 89. Los ciclos de ventas eran muy importantes entonces. Fireman dijo, "la sacaremos justo antes de Navidad". Le pregunté si se había vuelto loco. Paul Dejó muy claro que si queríamos nuestro cheque en diciembre,
teníamos que conseguirlo. La presión era terrible. Eso sí, Fireman era un tipo que soltaba fechas de entrega imposibles, pero tenías el convencimiento de que podías hacerlo realidad.
Trabajamos durísimo y en septiembre del 89 ya teníamos 7.000 pares encargados. Foot Locker lo hizo como un favor a nuestro director de ventas, creo recordar. Costaban 170 dólares. Era una zapatilla infl able, seguramente pensaron que estábamos locos.
No era ninguna broma, cierto. Las zapatillas de baloncesto costaban unos 100 dólares. Pero con el sistema Pump se encaramaban a los 170 billetes, porque era una tecnología rompedora. Por eso se produjo tanta agitación.
Teníamos la mezcla perfecta entre valor e interactividad. Mucha gente soñaba con tenerlas. Tenías que implorar a tus padres o trabajar como un negro para conseguir ese dinero.
Eso sí, cuando te comprabas unas Pump pasabas a ser automáticamente el rey del mambo.
Sí, claro. Y eso pasó. Pero recuerda que era yo quien las hacía, lo que me convertía en alguien muy cool.

Como has dicho se trataba de modelos muy aparatosos, y Nike presentaba un bocio todavía más grande en la parte de atrás.
Sin ofender, pero tenía un aspecto muy raro. También tenían una especie de Pump en forma de mariposa que se ubicaba en la zona del talón de Aquiles. Con nuestro modelo, no tenías que utilizar nada para bombear el aire. Además, en aquella época, Reebok era una marca muy cool.
No. Te voy a contar una pequeña anécdota. Las cámaras se fabricaron aquí, en Massachussets, y fueron sometidas a todo tipo de pruebas durante 3 horas. Luego lo mismo, durante 24 horas, antes de enviarlas a Corea. En la fábrica se inflaron las cámaras y se probaron. Luego las cosieron a la zapatilla y las volvieron a inflar para asegurarse de que no se habían dañado durante el proceso de cosido. Las cámaras se inflaron unas cinco o seis veces para
asegurarse de que no había fugas. Cuando hicimos el primer envío una semana después, recibimos una llamada del almacén: ¡Las cámaras no se inflaban! Fui a verlo y parecía que alguien las habían agujereado. Todas. Por lo visto, la fábrica había decidido utilizar una máquina de coser distinta para testear el mecanismo. La máquina de coser se cargó el mecanismo Pump. Después de las pruebas las cámaras no se volvían a inflar. Ninguna.
Tuvimos que coger todos los pares que teníamos, sacar los puntos, quitar el sistema Pump, poner uno nuevo y volverlo a coser. Eran 7000 pares. ¡Como si no hubiéramos trabajado suficiente en las Pump!
Si, éramos unas seis personas. Era una cantidad nada despreciable de zapatillas, créeme. Teníamos que asegurarnos de que las zapatillas funcionarían. Fue muy duro.
Está muy bien. Pero sólo es parte del proceso, una vez has entregado la solicitud, se recorren muchos canales legales antes de que la patente fi nal sea aceptada. La verdad es que es anecdótico, no es algo digno de celebración ni nada de eso. Era una forma de proteger nuestros dominios y representaba todos los conocimientos que acumulamos. Lo que hace única una cosa es la forma de juntar todas las piezas. Es lo más importante, la mixtura de todos estos elementos en el sistema Pump.
Sí, claro, totalmente...A mucha gente se le llena la boca diciéndolo. Lo que hicimos fue coger la típica zapatilla (con la forma más común) y adaptarla a la forma del pie de cada comprador. El pie derecho y el izquierdo de una persona son ligeramente distintos, y nuestro objetivo era llenar los vacíos entre el pie y la zapatilla, así ésta se adaptaba perfectamente.
Eso es lo que hacen las cámaras infl ables. Funciona. La gente puede llamarlo fraude, si quiere. ¡Pero funciona!
Sí, admito que tenían un punto divertido, supongo que por el rollo interactivo. Pero la comodidad es esencial en la práctica deportiva. Y Pump la tiene.
Les enviamos unas Pump a todos ellos, y también les dimos instrucciones sobre cuántas veces debían inflarlas. Enseguida comprobamos que algunos las inflaban unas 10 veces y otros 80. Había atletas que lo hacían sólo para escuchar la salida de aire.
Se convirtió en una zapa de culto y enseguida se ganó al público.
Fue tremendo. No te olvides de Boomer Esiason, Doc Rivers y Denis Johnson. Fueron grandes embajadores de Pump. Dominique Wilkins las inflaba 50, 60, 80 veces... ¡Realmente le encantaban! Si no fuera por el entusiasmo de nuestros deportistas por el sistema Pump, si no fuera por las campañas publicitarias y el trabajo del departamento de marketing, con sus magnífi cos lemas, ¿quién sabe qué habría pasado? Convergieron una serie factores en el momento adecuado.
Aquello era más grande que la propia vida y las cosas se fueron de madre.

Nos lo pasamos cojonudamente bien. Hicimos aquellos anuncios del puenting, pero los tuvimos que retirar porque algunos niños intentaban emularlos en casa. ¡Eran tan descarados! Los tipos se preparan, se lanzan, están colgados, fíjate, qué divertido... ¡El tipo se infl a sus zapatillas! Esto lo hicimos cuando el puenting estaba tan de moda. Mira, mira...
En efecto, y hay un momento en que piensas, "¿qué demonios está pasando?" No estuve implicado en el rodaje, pero creo que es sensacional.
Claro que sí. Lo vi por televisión, fue alucinante. Shwan Kemp y Dominique Wilkins también dejaron huella. Recuerda que Dee era un jugador relativamente bajo, y los otros eran bestias salvajes del mate. Dee se pone en el centro de la pista, deja el balón en el suelo, se dobla y empieza a bombear sus zapatillas
y la gente enloquece. Lo mejor es que se marcó un mate sin mirar. Todavía tengo un póster gigante en mi ofi cina.
Cierto, Greg era un tipo muy abierto, siempre tenía una sonrisa y palabra amables para ti. Fue un gran fichaje para Reebok.
Y tanto. Conocía a Shaq cuando fi rmó con nosotros. Vino con sus padres a conocernos. Es un tipo grande, muy grande. Si quieres te enseño algunas de las zapatillas que hicimos para él. ¡Son monstruosas! Era un deportista inmenso, y siempre te hacía reír. Era un tipo increíble.
¿Un pelín? Yo creo que mucho (risas). Yo no tuve nada que ver con los anuncios, pero la verdad es que había mucho de cara a la galería, y digamos que eran unos piques sanos. Como Cocacola y Pepsi, Microsoft y Mac con aquel anuncio del 84.
Todos iban a la yugular del rival.
Totalmente. Reebok era la marca de material deportivo más grande del mundo. No podías dormirte en los laureles; Fireman no te lo permitía. Pero fue divertido. Llevábamos nuestras Reebok con gran orgullo. La mayoría de las zapatillas
entonces se fabricaban en Pusan, Corea. Allí vivían unos 4 ó 5 millones de personas en los 80, era la capital mundial de las zapatillas. Había un montón de extranjeros, la mayoría americanos y alemanes, y sólo dos o tres hoteles que pudiera albergar a occidentales con un mínimo de comodidades. No
nos hacíamos putadas, no había peleas a puñetazos -bueno, ninguna de la que pueda hablar-, pero era una rivalidad sana.

Por supuesto. ¡Paul Fireman quería que uno de nuestros deportistas fuera a los Juegos Olímpicos a correr los 100 metros lisos, se parara en la línea de salida, infl ase sus zapatillas y saliese disparado! Recuerdo que pensábamos:
"¿cómo diablos conseguiremos algo así?". Steve Smith, un diseñador de productos avanzados, y un servidor estábamos en una feria de ciclismo en Anaheim, California, llamada Inter Bike. Había un artilugio llamado Insta-fl ate que se usaba cuando tenías un pinchazo durante una carrera.
Reemplazabas el tubo interior e introducías un cartucho de CO2 que soltaba todo el gas y te permitía volver a pedalear.
Hablamos con Geoff Bleaker y Tony Hollis de Innovations In Cycling y nos dijeron que fuéramos a por ello, que hiciéramos lo que quisiéramos. Era fácil: metías aquel cartucho y aquello se hinchaba instantáneamente. Fireman estaba entusiasmado con aquello y todo el mundo estaba a la expectativa.
Las Pump Fury, para mí, fueron referenciales, como las primeras Pump con el balón naranja. En lugar de coger una cámara infl able y meterla dentro de la zapatilla, lo sacamos todo, excepto las cámaras. El material estaba repartido de tal forma que no se veían los pies o los calcetines.
Totalmente. Sin duda. De hecho, cuando lanzamos las Fury no tuvieron demasiado éxito, porque eran muy peculiares. Eran unas buenas zapatillas para correr, pero eran peculiares. No tenían cordones, el color era atrevido, carecían de arco...la gente preguntaba: "¿qué demonios es esa cosa?".
No cambiaría nada. Si pones unas Fury en el escaparate, especialmente en aquellos años, cincuenta personas se pararán para decir: "son lo más cool que he visto nunca". Otras cincuenta dirán: "es lo más feo que he visto nunca". Lo
importante es que 100 personas se habrían parado a verlas.
Sin duda. No soy diseñador, pero gracias a Dios escuché los consejos de Steve al respecto. Y nos fue bien.
Así es. Es un tío muy enrollado. Esa zapatilla se convirtió en objeto de culto. Estoy orgulloso de haber trabajado en ese proyecto.
El día que comience a creerme de vuelta de todo, que no hay nada que no sepa ya, será el momento de dejarlo. Estamos orgullosos de todo lo conseguido. ¿A la gente le gustó? Pues mejor que mejor. La verdad es que sigo divirtiéndome lo suficiente para seguir adelante y hacer las cosas más interesantes.
Estoy de acuerdo.